Hola, me llamo Claudia Capel y soy escritora.

Nací en Buenos Aires y vivo en Sevilla, he repartido mi vida entre esas dos ciudades.

Empecé a escribir a los doce años, cuando sentí el relámpago poético leyendo a Borges y a Paul Éluard. Hablo varios idiomas, me fascinan las palabras. Mi biblioteca está llena de libros de poesía y en las tres mudanzas cruzando el océano, he llevado y traído mis libros preferidos.

Mi vida está marcada por los viajes, las distancias y los idiomas. El destino es algo misterioso que actúa sin aviso y tenemos que adaptarnos continuamente a los cambios.

Hace apenas diez años que puedo dedicarme a lo que me gusta: escribir. No es fácil pero si es tu verdad, tu sueño, tu destino, lo logras.

A los quince años gané un premio de poesía. Recuerdo aquella sorpresa con mucho amor. Después, la vida no me lo puso fácil. Por un accidente, casi pierdo una córnea. Pasé varios años luchando por uno de mis ojos.

No voy a contarte mi vida entera, solo que trabajé como guía intérprete y como organizadora de eventos, siempre rodeada de mucha gente. Aprendí a crear y coordinar grandes grupos de personas muy diversas.

Mi vida literaria, sin embargo, no crecía. No tenía oportunidades como escritora. Mujer y poeta: nada fácil para lograr un espacio literario.

En 2009 tomé una decisión vital: voy a dedicar a mi escritura el mismo amor, el mismo tiempo, la misma energía que he dedicado hasta ahora a lo demás.

En 2010, me presenté a tres premios de poesía y gané los tres. El más importante, el que cambió mi vida es el premio Juan Crisóstomo Lafinur, tío bisabuelo de Borges. Otra vez Borges. Para mí, además de un premio fue un relámpago.

Creo profundamente en el destino y los mensajes del azar; esos mensajes son respuestas a lo que nos preguntamos en silencio, a lo que buscamos secretamente. Te habrá pasado, que le das muchas vueltas a algo y, de repente, aparece la respuesta.

Talleres de escritura personal con Claudia Capel | Ars Poeticca

Revistas Prisma y Proa

Después del premio Lafinur, María Kodama, me propone codirigir las míticas revistas fundadas por Borges en los años 20: Prisma y Proa. Acepto con infinita felicidad.

Hasta 2017, año en que dejaron de publicarse las revistas, hicimos una gran tarea literaria difundiendo poemas y prosas de maravillosas autoras y espléndidos autores contemporáneos a los dos lados del mar.

Comencé mi camino en las revistas número 16 y propuse incluir en la revista Proa los facsimilares de la Proa creada por Borges en 1924. Una revista circular con doble portada, una contemporánea y otra ancestral.

Haiku:

Durante mis años de colaboración con la Fundación Borges, participé como jurado en los premios de poesía haiku que María inició hace más de 20 años. Participan alumnos de escuelas argentinas. Es una tradición mágica.

Te doy la bienvenida a ARS POETICCA, mi paisaje de libros y talleres donde vamos a compartir experiencias literarias.

Mis talleres nacen en 2011. Empiezo a anotar ideas, frases, poemas, señales para compartir herramientas de escritura, para crear un refugio de escritores. Pliego una pajarita de papel y anoto las dos palabras: ars poética.

Talleres presenciales en Andalucía:

Desde 2017 mis talleres se desarrollan en Fundación Cajasol Sevilla, Cádiz, Córdoba y Huelva y en la Fundación Caballero Bonald de Jerez.

  • El taller inicial, ARS POETICCA I te ofrece las herramientas para encontrar tu voz personal, mejorar tu estilo de escritura y crear el hilo de tu palabra personal.
  • ARS POETICCA II te ayuda a construir tu proyecto literario, crear tu libro de poemas, tu novela, tu libro de relatos. Te da herramientas para ordenar tu escritura.
  • El taller de HAIKU Y TANKA te invita a la poesía japonesa, un universo fascinante para trabajar la síntesis, el lenguaje específico, el ahora.
  • El taller de ESCRITURA BIOGRÁFICA es la guía para encontrar tu tono, tu cronología y tu hilo personal para contar la historia.
  • BORGES Y LA PROSA MÁGICA es un taller dinámico que te ofrece el asombro como herramienta creativa. Creamos personajes con ayuda del azar y mientras leemos a Borges, incorporamos elementos mágicos en la prosa personal.